Las 4 preguntas que debes hacerte antes de lanzar un blog

23-09-2016 por IKI Media

Cada vez son más las marcas que apuestan por integrar el blog en su estrategia de comunicación y marketing digital. Sin duda, se trata de una decisión más que acertada, si tenemos en cuenta los múltiples beneficios que el blog aporta a tu comunicación corporativa.

De hecho, los blogs se están convirtiendo en el eje central desde el que articular la estrategia de comunicación digital, ya que la variedad y frecuencia de publicaciones que contienen favorecen el posicionamiento en buscadores y la captación de tráfico orgánico de la marca.

Sin embargo, antes de poner en marcha un blog, debemos plantearnos algunos conceptos básicos que nos ayudarán a identificar qué objetivos queremos conseguir con nuestro blog y cómo podemos hacerlo de forma eficiente.

QUÉ DEBES TENER EN CUENTA ANTES DE LANZAR UN BLOG

Dedicar un tiempo para reflexionar sobre estas cuestiones es una de las decisiones más inteligentes que puedes tomar. De lo que decidas, dependerá en buena medida el rendimiento y eficacia de tu blog y condicionará cómo debe ser desarrollado y gestionado para cumplir con estos objetivos.

No dudes, por tanto, en invertir el tiempo que sea necesario para que este trabajo previo quede perfectamente definido y consensuado. Piensa que, en caso contrario, te encontrarás que el tiempo e inversión realizada habrá sido en balde, en el mejor de los casos.

Y ahora sí, allá van las 4 preguntas que debes realizarte antes de arrancar un blog. Te recomendamos seguir este orden cronológico y no pasar a la siguiente pregunta hasta que no tengas absolutamente contestada y clara la antecesora.

1. ¿Para qué quieres un blog?

Puede parecer obvio, pero te sorprendería cuantas compañías arrancan un blog sin tener claras las diferentes expectativas que hay puestas en él.

Define con exactitud qué esperas obtener de tu blog: generar engagement con tus clientes, construir una comunidad, prescribir productos o servicios, mejorar el posicionamiento de la marca, canalizar las consultas de tus clientes…

Evita usar palabras vacías a la hora de poner objetivos, tales como “ser la referencia del mercado”; “ser referencia” es un objetivo, cuanto menos, muy difícil de medir. En su lugar, piensa en objetivos SMART, basados en indicadores cuantitativos y medibles.

Cuando los tengas, cotéjalos y consénsualos con el resto de departamentos implicados que les pueda afectar. Comunicación, Publicidad y Marketing Digital, Ventas, Atención al Cliente y hasta Legal pueden tener impacto directo sobre lo que pasa en tu blog.

2. ¿A quién quieres dirigirte?

Esta pregunta debe generarnos dos respuestas. Por una parte, a qué target nos queremos dirigir. No lo olvidemos:

El éxito de un blog reside en poner siempre a la audiencia en el centro de la estrategia del blog. Todo (la experiencia de navegación, el look&feel, la estrategia de contenidos…) debe estar pensado y desarrollado según a quién nos dirigimos y lo que les interesa: lo qué lee, cuáles son sus gustos, cómo se expresa, qué formatos consume, quienes son sus influenciadores….

Por otra parte, necesitarás dimensionar a cuántas personas de este target esperas impactar con tu blog. Este indicador determinará aspectos como la frecuencia de publicaciones, la estrategia de posicionamiento o los recursos que necesitarás poner detrás para asegurarte una eficaz distribución de contenidos que te permita alcanzar a este volumen de público objetivo.

.3. ¿Qué quieres contar en tu blog?

Un blog puede admitir diferentes tipos de contenidos: redaccional, imágenes, vídeos… Pero siempre hay un contenido que prevalece sobre los demás. Este será el más adecuado para el objetivo que esperas cubrir con tu blog y el público al que te diriges.

Pero también influye tu capacidad de generar contenido y, sobre todo, el quién y con qué frecuencia lo crea y publica.

De esta pregunta dependerán de forma directa aspectos técnicos como el hosting adecuado que debes contratar para ese tipo de contenido o la mejor plantilla y diseño para su alojamiento.

En este punto, es conveniente recordar que debemos ser coherentes con la esencia y la naturaleza de la marca; cada marca tiene un formato lógico de contenido; identifícalo y adáptate a él.

Ten en cuenta los recursos que dispones; no tiene sentido construir un videoblog, por ejemplo, si el presupuesto no te alcanza para producir más que 3-4 piezas al año, porque con esa frecuencia nunca podrás fidelizar a tu audiencia. Algo similar pasa con el contenido escrito; no cometas el error de pensar que los textos se escriben solos (tú sabes mejor que nadie lo completa que está tu agenda…) o que cualquiera puede hacerlo (el usuario cada día es más exigente sobre la calidad redaccional y los visuales que lo ilustren).

4. ¿Cómo llamo a mi blog?

No, aunque parezca mentira, no es hasta este punto cuando debemos plantearnos cómo llamamos a nuestro blog. Pero, ¡atención! Es una pregunta más difícil de responder de lo que pudiera parecerte de antemano.

En torno a esta reflexión, nos surgirán nuevas incógnitas. La primera es la estructura lógica de dominios. ¿Queremos usar un dominio independiente al de nuestra web o usaremos una página vinculada al dominio principal? ¿Integramos el nombre de la marca en el nombre del blog? De las respuestas que extraigas a estas preguntas deberán aspectos tales como el posicionamiento o la trazabilidad del tráfico al blog.

Un subdominio (como ikimedia.com/blog), tiene la ventaja de crear una vinculación directa con la marca a la que pertenece. Sin embargo, un dominio propio (p.ej., ikimediablog.com) se posicionará de forma independiente a tu website por lo que, si todo el trabajo se hace correctamente, obtendrás otra URL vinculada a tu marca en primera página de búsquedas, lo que te ayudará a proteger la reputación online de tu marca.

La decisión, una vez más, viene condicionada por el objetivo principal que te marques: si buscas atraer tráfico a tu site, opta por un subdominio; si quieres impactar y reclutar a tu audiencia, el dominio propio suele ser la mejor opción.

Una vez resuelto este punto, debes elegir un nombre que permita reflejar la identidad del blog y, por supuesto, que sea perfectamente entendible y sugerente para el target al que se dirige.

Y, por descontado, antes de tomar una decisión, asegúrate que no existe ningún sitio web con ese nombre o alguno similar – en Internet está (casi) todo inventado – y que el dominio está disponible. ¿Lo está? Cómpralo antes que empezar a dar el primer paso en el desarrollo; te sorprendería lo rápido que actúan los “caza-dominios”… ¿A qué esperas?

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