Growth Hacking, la tendencia que está revolucionando el marketing digital

27-03-2017 por IKI Media

Growth Hacking (literalmente, pirateo del crecimiento) es un término que aún no está muy extendido en España, pero en Estados Unidos ya es una de las palabras de moda dentro del marketing digital, especialmente entre las startups. Y es un término que nos conviene conocer, ya que cada vez más empresas solicitan este perfil profesional para sus plantillas.

La filosofía del Growth Hacking es bastante clara y concisa: se busca el mayor beneficio para una empresa con explotación eminentemente digital a través de la mínima inversión posible.

Para ello, se utilizan recursos como la creatividad, la analítica, las métricas web, el posicionamiento alternativo en buscadores y las redes sociales, combinadas con un elemento humano indispensable, la curiosidad. A través del uso combinado de estas técnicas, el growth hacking consigue hacer crecer a corto plazo el número de usuarios de un negocio de forma exponencial, algo que resulta fundamental para el arranque de un negocio. Éste es el motivo de por qué esta tendencia encaja a la perfección con el modelo de negocio de las startups, aunque ¿qué empresa no estaría interesada en conseguir beneficios rápidamente sin invertir un gran presupuesto?

 

¿Cómo puede ayudar el Growth Hacking a las startups?

Está claro que una pequeña empresa, cuando nace, no dispone de un gran capital para invertir en complejas técnicas de marketing. De esta necesidad nace un término como el Growth Hacking, ya que, mediante los mínimos recursos, especialmente económicos, se pretenden conseguir grandes objetivos utilizando grandes dosis de creatividad.

Cada vez son más las empresas en Estados Unidos que demandan figura del Growth Hacker: un profesional, medio ninja, medio genio, capaz de hacer que los usuarios de una pequeña empresa crezcan lo más rápido posible. Esto es, sin duda, todo un reto, y por eso, este puesto debe ajustarse a un perfil muy específico y reunir una serie de características tanto profesionales como personales.

¡No todo el mundo es capaz de hacer crecer el público de una empresa de la noche a la mañana! Por eso, se exige que el Growth Hacker sea:

Creativo: Ante todo, debe tener una mente creativa, capaz de pensar y desarrollar estrategias innovadoras y no vistas hasta la fecha para conseguir nuevos usuarios. No debe tener miedo a dar ideas, por disparatadas que sean. Las startups, generalmente, no cuentan con un gran presupuesto que invertir en campañas, pero con una muy buena idea se puede llegar muy lejos sin necesidad de emplear miles de euros. El pensamiento “out of the box” es fundamental en esta labor.

Analítico: Fan de las mediciones y del análisis cruzado de datos, este perfil debe tener un sexto sentido para detectar tendencias emergentes o identificar comportamientos ocultos en los que basar sus estrategias. Medir lo que funciona, lo que no funciona o los datos de tu público objetivo es un paso muy importante para saber a quién te estás dirigiendo y cómo esperas que este público se comporte. Se busca un perfil que conozca los entresijos del análisis de datos y que no se pierda ni uno solo número.

Inquieto: En una profesión como ésta no hay momentos para estar parado: cuando no se está investigando sobre un mercado, se están analizando datos o viralizando campañas. Por eso, debe ser alguien inquieto, dinámico y ágil, capaz de moverse a una velocidad de vértigo en un mercado que no le dará tregua.

Capaz de dar respuesta a todo: ¿Por qué una campaña no ha funcionado en determinado sector? ¿Por qué alguien se ha dado de baja? Son preguntas que deben contestarse, ya que conocer las respuestas nos puede servir para determinar aspectos a mejorar en el negocio. Por eso, el Growth Hacker debe tener una permanente inquietud por conocer todas la información. Es un tipo ávido de respuestas y que no deja escapar ni un solo porqué sin solución.

 

Las armas secretas del Growth Hacking

Algunas de las técnicas del Growth Hacking más efectivas son las basadas en gamificación (juegos que sirven para motivar a los usuarios), el envío de comunicaciones personales (a través del uso de plataformas de mailing o mensajería) para comunicar una oferta o hacer exclusivo un producto o el uso de modelos freemium que utilizan cientos de herramientas

Son solo algunos ejemplos de los sistemas más utilizados y que residen detrás de algunos de los casos de mayor éxito, pero el grado de alcance dependerá de la inversión que pueda realizar la empresa. En ocasiones, acciones vinculadas a una celebridad o acciones de alta notoriedad pueden ejercer el mismo efecto entre los consumidores.

La clave para el buen growth hacker es, por tanto, analizar a fondo el producto al que nos enfrentamos, redefinirlo si es necesario o darle el enfoque adecuado, identificar los drivers que determinarán cómo conseguir su crecimiento y ponerlos en marcha a través de los canales adecuados para conseguir nuestro objetivo: el mayor número de clientes con un presupuesto limitado. Solo así conseguiremos ser profesionales del Growth Hacking y que una empresa que acaba de empezar consiga en un período breve de tiempo una potente base de clientes y ventas.

 

Los comentarios están cerrados.