Qué papel tiene la música en la publicidad de hoy

15-09-2020 por IKI Media

“Cuando no tenga nada que decir, cántelo”. Es uno de los consejos del famoso gurú David Ogilvy, creador de un conocido imperio publicitario, a sus anunciantes y colaboradores. Esta recomendación apunta a la música en publicidad como un recurso creativo de un gran poder comunicativo, capaz de transmitir ideas y sensaciones de forma sencilla sobre tu marca y con mucha más fuerza que esos sesudos argumentarios que intentan convencer al consumidor sobre la superioridad de nuestra maca frente a la de la competencia.

Muchas campañas de publicidad de televisión y radio consiguen un gran éxito debido a la música elegidas. Su eficacia procede por su capacidad para ayudar a memorizar la campaña, lo que otorga a la marca una capacidad añadida para entrar en la mente de los consumidores. De hecho, muchos de nosotros nos sorprendemos a veces tatareando algunos jingles que vemos en televisión o que escuchamos en radio, algo que demuestra la eficacia de esta fórmula. Algunos estudios señalan que el uso de música en publicidad supone un 90% de reconocimiento de la marca, un 30% más que solamente con elementos verbales.

¿Por qué es tan eficaz la música en publicidad? Ya hemos mencionado su primer efecto sobre el consumidor: ayuda a memorizar el mensaje que la marca quiere transmitir. Pero existe un segundo factor, relacionado con el marketing emocional, una disciplina muy de moda en la actualidad y al que recurren mchas marcas. La música puede asociarse con estados de ánimo y transmitir sensaciones al espectador u oyente. Las marcas hacen uso de melodías o elementos musicales para asociar sus productos o marca a determinadas sensaciones.

Tipos de música en publicidad

La elección de la pieza musical en una campaña de publicidad no es una decisión fácil, tanto si supone el eje central del anuncio como si sólo se trata de un ingrediente complementario. En general, hay dos grandes tipos de música publicitaria: la preexistente y la original. Veamos los distintos tipos de música para publicidad a los que se puede recurrir.

En primer lugar, podemos recurrir a música original, creada específicamente para la campaña en la que trabajamos. Dentro de esta categoría, existen varias posibilidades:

– Jingle. Es un mensaje publicitario básicamente cantado. Se trata de música especialmente hecha para la realización de anuncios siempre cantados. Los protagonistas o locutores del spot recitan las cualidades o fortalezas del producto, y generalmente se acaba con el eslogan del anuncio.

– Música genérica. Es un tema instrumental que define la marca; una especie de logo musical.

– Música al estilo. Son las melodías que recuerdan a temas ya conocidos

– Creación hecha para el propio anuncio.

Pero además de la música original, también podemos recurrir a música ya preexistente. Aquí contemos con las siguientes posibilidades:

Cover versión. Es una grabación casi igual a la original en la que se modifican ciertos aspectos.

La adaptación de un tema conocido se cambian la música o la letra.

– Music library. Es la música compuesta para acompañar, que está en las bibliotecas de las agencias y de las radios. Tiene el inconveniente de que puede ser usada a la vez en distintas emisoras en anuncios y en programas.

El valor del silencio

En el lado opuesto a la música en publicidad, también hay que destacar las posibilidades publicitarias que tiene el silencio. En un mundo donde continuamente recibimos millones de impactos tanto visuales como auditivos, a veces el silencio se agradece e incluso llama mucho más la atención que los anuncios que llevan mucho ruido. De hecho, es un recurso que llama mucho la atención y que crea un momento muy apropiado para llegar al consumidor.

Algunas marcas sí que lo han utilizado con gran eficacia. Un ejemplo muy comentado es el de un campaña de Mini, a quien se le ocurrió hacer “el anuncio con menos interés”, donde solo se mostraba a un hombre entrando en un Mini, con sonido ambiente de calle, que acabó llamando la atención de los espectadores, que prestaron atención a la pantalla para preguntarse por qué no se escuchaba nada.

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