¿Tienen futuro las televisiones autonómicas?

31-05-2017 por IKI Media análisis de las televisiones autonómicas

El futuro de las televisiones autonómicas se plantea incierto. Nos encontramos en un mercado televisivo hiperfragmentado, en el que las audiencias son cada vez menores y ante el que muchos de estos canales no han sabido o podido adaptarse a los cambios tecnológicos, sociales y de consumo que ha experimentado recientemente la sociedad española.

¿Podríamos afirmar, por tanto, que las televisiones autonómicas no tienen futuro o estamos siendo muy negativos con esta afirmación? Vamos a tratar de contestar a esta pregunta.

CERCANÍA Y CREDIBILIDAD

Hubo un tiempo en el que la televisión pública tenía un poder incuestionable en la escena audiovisual nacional. Y no solo a nivel político, sino también en audiencias y capacidad de prescripción, ya que la escasa competencia y su parrilla de contenidos, especialmente – aunque no en exclusiva – los informativos y emisiones deportivas, generaban una fuerte conexión con sus telespectadores y atraían a los anunciantes, que encontraban en su propuesta una proximidad y credibilidad con la audiencia regional difícil de encontrar en otros medios.

La televisión autonómica gozó de su mejor momento de salud a principios de los 2000, fruto de una acertada combinación de cobertura informativa de alcance local y regional, la retransmisión de los principales eventos deportivos de la comunidad y algunas producciones propias acertadas. Programas como “Se llama copla” (Canal Sur), “Luar” (TVG), “La Riera” (TV3), “Madrileños por el mundo” (TMadrid), “El Conquistador del fin del mundo” (ETB) o “L’Alqueria Blanca” en la desaparecida Canal Nou, unidas al humor de “Oregon TV” (AragónTV), “Polònia” (TV3) y “Vaya Semanita (ETB), por citar algunos ejemplos, conformaban una apuesta por la producción local que conectaba con los gustos y preferencias de unos espectadores que aún no tenían la actual oferta de televisión a demanda.

Junto a estos contenidos, la televisión autonómica cubría cada sábado los partidos de la Liga Profesional de Futbol y la ACB de los principales equipos de la comunidad, al tiempo que daba cobertura a deportes con marcado acento territorial como las traineras, la pilota o el rubgy.

Con una cuota de pantalla superior al 15%, la oferta de espacios publicitarios que comercializaba FORTA gozaba de argumentos de peso: cobertura adicional, afinidad con algunos targets como Amas de Casa y Senior, unas tarifas de compra más que asequibles y frecuencia incremental, ya que, a diferencia de las cadenas nacionales, su audiencia complementaba perfectamente con otras cadenas.

 

gráfica de la evolución de las cadenas de televisiones autonómicas

 

UN FUTURO INCIERTO QUE APUNTA A LA PRIVATIZACIÓN Y ESPECIALIZACIÓN

Pero lejos quedan aquellos tiempos dorados. Hoy, el futuro de estas televisiones públicas y, más en concreto, de las autonómicas, está más plagado de sombras que de luces, salvo muy contadas excepciones.

Las audiencias de las televisiones autonómicas han caído en picado en los últimos años, hasta situarse en un share medio del 7’4% durante 2016, cuando diez años antes doblaba esa cifra. La crisis económica y, en muchos casos, una pésima gestión empresarial y política han provocado la reducción de plantillas, expedientes de reducción de empleo y una disminución drástica de los presupuestos por falta de liquidez y rentabilidad comercial, cuando no al cierre definitivo, como es el caso de la valenciana Canal Nou.

Pero existen algunos factores sociales que también han contribuido decisivamente a este descenso tan brusco de la audiencia. Las redes sociales, el entretenimiento online y otras formas de ver la televisión, como los contenidos a la carta o por streaming pueden tener parte de la culpa. Además, hay que tener en cuenta que estas cadenas no consiguen enganchar al público más joven y tecnológico. Este público busca contenido innovador y de calidad y, en muchas ocasiones, estas cadenas autonómicas no lo ofrecen, sino que están ancladas en viejos formatos y apuestan poco por la innovación, lastradas por su acuciante situación económica.

¿Cuál sería entonces la solución para frenar este descenso de la audiencia y para que estos canales despeguen?

Una de las virtudes de las televisiones autonómicas es la difusión de una lengua y cultura propias. En este sentido, algunas de ellas sí cumplen con esta labor y plantean contenidos en euskera, gallego o catalán de calidad que, tras años en emisión, siguen atrayendo a la audiencia. Programas como Polonia o Vaya Semanita son una muestra de cómo retener y ganar audiencia.

Por otra parte, la televisión autonómica debe replantearse su función e identidad, para volver a conectar con la audiencia a la que se dirige. Esto pasa por renovarse y hacer un giro estratégico para recuperar a franjas de población más jóvenes. Se trata de generar cierta confianza, no solo hacia el espectador, sino también con los anunciantes, que serían los primeros beneficiados de una televisión autonómica en perfecto estado de salud.

Otra de las soluciones que algunos expertos plantean pasa por la paulatina privatización de las cadenas, ya que el presupuesto público que se invierte en ellas es muy elevado y generan una baja rentabilidad. Algunos políticos están de acuerdo con esta decisión, sin embargo, otros no parecen apoyarla. Casos como el de la catalana 8TV demuestran que puede ser una línea muy a tener en cuenta.

Sea como sea, recuperar el terreno perdido no va a ser un reto fácil. Aunque lo único seguro es que, si las audiencias siguen cayendo, la viabilidad de la televisión autonómica será cada vez más complicada. El panorama es muy impreciso y requiere de cambios profundos tanto en el fondo como en la forma, antes de que las audiencias acaben por darles definitivamente la espalda.

 

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